Desde hace años venimos
escuchando, leyendo, en forma constante sobre la creación de valor para el
accionista como fundamento básico de la vida de una empresa. Uno, que en
ciertas cosas es bastante conservador, no veía del todo clara esa idea,
consistente en pensar exclusivamente en el accionista, ya que siempre he
considerado como objetivo fundamental la consecución de rentabilidad de las
empresas, y tal como he explicado cientos de veces a mis alumnos, existía y
existe una cierta contradicción entre la rentabilidad de la inversión (objetivo que entendía como básico de la
gerencia de las empresas) y la rentabilidad sobre los fondos propios (objetivo que entendía como básico de los
accionistas) Pero indudablemente, como explicaba entonces y sigo creyendo
hoy, las dos rentabilidades son contradictorias en el corto plazo, pero nunca en el largo plazo.
Una empresa no consolidada
económica y financieramente, puede dar al accionista dividendos importantes a
corto plazo, pero no sobrevivirá a largo plazo, ya que el alto endeudamiento y
la distribución de dividendos agresiva la debilitarán en el medio plazo
provocando su descapitalización, lo que
la puede llevar a su desaparición.
También hace unos años se
hablaba de Contabilidad Creativa, y hasta se han escrito libros y artículos
sobre la misma. La contabilidad creativa bien entendida está basada en la
interpretación y aplicación de las normas y principios de contabilidad
generalmente aceptados, pero SIEMPRE respetando la legislación vigente y el
principio ético de toda empresa y de todo profesional que se dedique a estos
quehaceres.
Sin embargo, la contabilidad
creativa, entendida como tergiversación de los datos contables, simplemente “cocinando” tal como se entendía en el
argot contable de mis épocas de estudiante, no es otra cosa que distorsión o
falseamiento de esos datos contables con
un fin ilícito, es decir vulnerar la legislación (fiscal, mercantil, etc.),
perjudicando a los accionistas, clientes, proveedores y el estado; es decir
produciendo perjuicio social, ya que daña a terceros que actúan de buena fe
(inversores potenciales, accionistas, proveedores, clientes, empleados, etc.)
Esto siempre se ha dado,
porque en todos los sectores y en todas las profesiones existen personas
capaces de traspasar la línea que marca la ética y la ley. Que esto sucediera
en un país como el nuestro, con baja o escasa cultura contable (no hay que
olvidarse que nuestra obligación de presentar cuentas anuales públicas, data
del año 1990), y sobre todo en las pequeñas y medianas empresas, no le hubiera
extrañado a nadie. Empresas con Direcciones con nula cultura contable, y cuyo
objetivo básico de la contabilidad creen que es la presentación del impuesto de
sociedades y pagar lo menos posible, que además no tienen obligación alguna de
estar supervisados por profesionales independientes, y cuya responsabilidad
social como administradores, la gran mayoría de ellas desconocían y desconocen,
no sería extraño que pasaran por situaciones complicadas y que en muchos casos
desaparecieran. Pero que esto ocurra en los Estados Unidos de América, país con
amplia cultura contable (heredada de los británicos), con unas normas y
principios contables de los más avanzados, ya es extrañísimo, pero que además
ocurra en grandes corporaciones (ENRON, WORDL COM, XEROX, ETC.), avalados y
como mucho mirando para otro lado por algunas de las principales compañías
auditoras del mundo, en las cuales nos hemos querido reflejar siempre los
profesionales, ya supera todo lo que cualquier imaginación más grande pudiera
plantearse.
Y esto me ha traído a la
memoria, algo que he leído hace tiempo, y que por desgracia no recuerdo dónde,
que decía:
CUENTAN DE UN MERCADER QUE,
DESEANDO SABER CUÁNTO ERAN DOS MÁS DOS, PREGUNTÓ A UN CONTABLE PARA QUE LE
AYUDARA A CONOCER LA RESPUESTA.
EL CONTABLE SE LE ACERCÓ Y,
DESPUÉS DE COMPROBAR QUE NADIE LES PODÍA OIR, LE MURMURÓ AL OÍDO: ¿UD. CUÁNTO QUIERE QUE SEA?
Esto es una magnífica
definición de Contabilidad Creativa, aplicada por las corporaciones antes
citadas, entre otras.
Los gurús de creación de
valor, así como tantos otros, lo que han venido haciendo es generar literatura
tipo best seller, pero para empresas, con grandes campañas de publicidad, cuyos
únicos beneficiados han sido las editoriales que les publicaban y ellos mismos,
además de compañías y bancos de inversión con intereses en las empresas que los
mismos aconsejaban a accionistas de buena fe que invirtieran sus fondos.
Hace poco, leía como Tom
Peters explicaba como hicieron “En busca
de la Excelencia”, y resultaba patético, ya que además trataba de explicar
que ahora las cosas las hace con metodología científica y no como aquello que
prácticamente fue una broma, una broma que se convirtió en best seller, y a él
lo catapultó hacia el cielo de los grandes “gurús” del management
internacional.
A lo largo de mi vida
profesional he leído y tratado de analizar muchas de estas teorías de los
grandes gurús, y casi siempre llegaba a la misma conclusión: Esto
es lo mismo que ya sé, pero dicho de otra forma, vendido de otra forma.
Tratar de explicarlo, a veces me ocasionaba miradas y hasta algún comentario,
supongo, que por lo bajo, de que era un ignorante o que estaba obsoleto, o que
minusvaloraba a dichos gurús y que era yo el que me sobrevaloraba. Por eso
trataba de explicarle a mis alumnos (nuevamente), cuando les hacía preparar
trabajos sobre dichas teorías para que
hicieran un análisis contrapuesto de diversas teorías, les explicaba, insisto,
ante su pregunta: ¿de que cuál era la correcta?,
“cualquiera de ellas podía tener aspectos
positivos, pero que muchas de esas cosas ya hacía décadas que se habían dicho,
y en todo caso, incluso siglos, que lo que tenían que hacer era “leer en forma
crítica y reflexionar sobre cada tema, pero sobre todo que NUNCA DEJARAN DE
LADO EL SENTIDO COMÚN”, y que no hay teoría válida cuándo falla el SENTIDO
COMÚN, sin él no hay teoría aplicable, no hay dirección, no hay nada en la
vida.
¿Qué
es lo que ha ocurrido, para que ahora salte por los aires toda la credibilidad
empresarial americana, y por ende la mundial?
Simplemente ha fallado el
sentido común. En aras de la creación de valor, se han vulnerado todas las
normas y todas las leyes. El accionista se ha creído eso de la creación de valor,
y ese valor debía crecer en progresión geométrica cada año. Pero también los
gestores de dichas empresas se habían enganchado al tema, ellos participaban de
la tarta en forma desmesurada, ya que su retribución estaba fijada en función
del valor de la acción. La propiedad ha hecho dejación de sus funciones, y ha
dejado en manos de “mercenarios” la gestión de las empresas, mercenarios que
estaban ligados a un valor, ya fuera mediante stock options, o cualquier otra
forma. Y eso fue contagiando a muchos de los implicados directa e
indirectamente ligados a esa “creación de valor”. Así, no solo algunos
directivos de empresas, sino analistas financieros y bursátiles, bancos de
inversiones, etc. fueron arrastrados al juego, llevando a sus propias entidades,
clientes, o grandes fondos de inversiones tomar decisiones guiados
exclusivamente por esta gente y por el nuevo Dorado: la creación de valor.
Se puede pensar, después de
leer lo anterior, que estoy en contra de la creación de valor. De ninguna
manera estoy en contra de la creación de valor, entendido como el
fortalecimiento de la estructura financiera de la empresa, que permita a la
misma distribuir parte de ese valor entre sus accionistas, pero que además cree
otro valor para clientes, proveedores, el Estado y la sociedad en general, ya
que esa es misión de cualquier organización, incluida la empresa. Si la empresa
no genera valor para la sociedad, no tiene sentido su existencia. Y esto no
significa renunciar a su objetivo básico: la obtención de beneficios, es decir
la rentabilidad. Pero es justamente a través de la consecución de beneficios en
forma y cantidad adecuados, como generará valor para la sociedad. En caso
contrario se convertirá en un cáncer, en una enfermedad para dicha sociedad.
Por lo tanto, la empresa debe crear valor social, y distribuir ese valor en
forma adecuada entre todos los componentes de esa sociedad.
El daño realizado a la
sociedad, por organizaciones como ENROM,
WORLD COM, ETC. es inmenso, y difícilmente cuantificable ya que además del
daño directo realizado a sus empleados, a sus accionistas, a sus clientes, a
sus proveedores, al estado, ha hecho un daño INMENSO A TODO EL MUNDO. El desplome bursátil no sólo es
consecuencia del pinchazo de la burbuja de las empresas de la mal llamada NUEVA ECONOMÍA, aupada por los gurús, y
seguida por millones de personas que han creído en ellos, cuando solo les
guiaba su propio interés y en todo caso su supina ignorancia, sino que también
es consecuencia del pinchazo de la burbuja del fraude, del engaño, de la estafa
llevada a cabo, con la excusa de la creación de valor.
Ese valor creado, a través
de artificios contables burdos, ha llevado al enriquecimiento de unos pocos
(algunos directivos, algunos bancos y analistas de inversiones, etc.), pero ha
perjudicado a millones de personas.
Pero lo peor que han hecho,
no es hacer perder miles de millones a personas de todo el mundo. No. Lo peor
es que ha hecho perder la confianza en
todo lo que huele a gestión empresarial, y cuándo se pierde la confianza, se ha
perdido todo. ¿Qué nos queda entonces?
¿Cuánto
tardaremos en recuperar la confianza? ¿Cuánto le habrá costado al mundo?
Las empresas de la nueva
economía eran humo, y algunos así lo veíamos, a pesar de creer en la tecnología
y desear su expansión para conseguir mejoras en todos los ámbitos de las
personas. Pero se rompían todos los esquemas, y llegó un momento que fabricar,
comercializar, o prestar servicios fuera del ámbito de las empresas punto com,
era considerado como una antigualla del pasado.
Pero ahora resulta que, también hay
empresas de la “vieja economía” que también son humo, porque sus balances eran
humo y ese humo ha provocado un incendio de los ahorros de millones de
personas.
Gastos que se transforman en
inversiones.
Stocks que se sobrevaloran.
Morosidad no reconocida.
Facturaciones entre empresas
del mismo grupo, para inflar la cifra de
negocios y los beneficios.
Amortizaciones inferiores a
las reales
Son meros ejemplos de la “creatividad contable” observada en los
casos antes mencionados.
También en los últimos años,
han surgido términos como EBIDTDA,
al cuál espero dedicarle en otro momento otro apunte personal.
¿Qué
es la contabilidad y cuáles son sus fines?
Buscando un texto
determinado, me encontré casualmente con el libro utilizado en mi segundo curso
de contabilidad, cuándo estudiaba Peritaje Mercantil, con 13 años. Dicho libro
está editado en el año 1966, siendo la 15ª edición, y en su prólogo a la primera edición decía el
autor:
“La influencia decisiva que
ejerciera en nuestro ambiente los sistemas norteamericanos, ha venido a
modificar el concepto característico de las escuelas europeas –imperantes hasta
ahora- que fundaban la registración contable de los hechos comerciales en el
concepto de que la contabilidad servía principalmente para dejar constancia
cronológica de las operaciones mercantiles, como recurso de control e
instrumento de prueba. La contabilidad moderna acepta, si, ese principio, pero
sólo como elemento accesorio, puesto que el fundamental radica en el propósito
de ofrecer al comerciante un sistema de registración que le permita obtener,
mediante una información frecuente, correcta y completa, los elementos de
juicio necesarios para orientar las operaciones futuras a favor de la
multiplicación de su patrimonio.”
John A. Tracy en Fundamentos
de Contabilidad Financiera, distingue dos tipos de contabilidad:
“La Contabilidad Financiera
o contabilidad externa, una de cuyas funciones principales es la formulación de
los estados financieros requeridos por los administradores y por los
inversionistas. Y dice que los estados financieros principales son:
- El estado de situación
financiera, llamado también balance general.
- El estado de resultados, llamado
también estado de utilidades netas o de pérdidas y ganancias.
- El estado de cambios en la
situación financiera, llamado también estado de origen y aplicación de fondos.
La Contabilidad
Administrativa o contabilidad interna: Dado que la administración es
directamente responsable de las actividades específicas y de las operaciones
diarias de la empresa; por lo tanto, requiere informes financieros referentes a
cada sección o departamento principal de la empresa, y debe vigilar constante y
estrechamente muchos aspectos financieros. El área general que atiende a estas
necesidades internas con el fin de que la administración lleve a cabo el
planeamiento y control, se llama contabilidad administrativa.”
De forma similar es conceptualizada por
Fernando Pereira y otros, en su libro CONTABILIDAD PARA DIRECCIÓN.
El Dr. Álvarez López, en su
obra reseñada en la bibliografía dice sobre los objetivos que se asignan a la
contabilidad se pueden resumir en:
“Reflejar el verdadero
patrimonio de la unidad económica.
Captar el auténtico
beneficio obtenido.
Suministrar a la dirección
la información adecuada para la toma de decisiones.”
Y agrega más adelante: “Por
eso se afirma que la Contabilidad no dice realmente cómo es el patrimonio ni
cuáles son los verdaderos resultados: su valor depende de cómo hay sido
interpretados, valorados y clasificados por el sujeto operante”
Es decir que la contabilidad
puede ser interpretada, valorada y clasificada de distintas formas. Mientras se
mantenga dentro de las normas estamos hablando de interpretación, cuándo se
superan o se transgreden estamos
hablando de manipulación.
Hace unos cuántos años, todavía los
tratados de contabilidad se planteaban si la contabilidad era: una técnica, un
arte o una ciencia.
Posiblemente si analizáramos
la realidad cotidiana, observaríamos que podrían coexistir las tres, ya que hay
profesionales y empresas que siguen haciendo teneduría de libros, otros que la
convierten en arte, obsceno en muchos casos, y otros que creemos que hoy la
contabilidad es una ciencia, y que además está vinculada a otras ciencias, que
se ha ido avanzando desde Fray Luca Pacioli hasta hoy muchísimo, adaptándose
constantemente al entorno cambiante, el cuál ha influido en la contabilidad,
pero que también ésta ha influido en el entorno.
Hay algunos autores que nos
dicen que la contabilidad nació como una necesidad de dar información al
exterior, es decir como contabilidad financiera. Sin embargo, personalmente
discrepo de dicha afirmación, ya que la contabilidad nace como una necesidad
interna de conocer los resultados del negocio o de determinadas actividades.
Así cuándo un mercader llevaba un registro exhaustivo de los ingresos, gastos e
inversiones que le producían una caravana enviada por la ruta de la seda, o una
nave cargada de cualquier producto con destino tanto a Oriente como a
Occidente, ¿qué estaba haciendo?,
simplemente contabilidad interna, o lo que hoy denominamos Contabilidad
Gerencial o Contabilidad de Gestión. No tenemos que olvidarnos que el origen de
la Contabilidad se pierde en el confín de los tiempos, y así se han encontrado
registros, que no fueron más que registros contables, en tablillas en la
civilización mesopotámica, fenicia, papiros y otros elementos en el antiguo
Egipto, en Grecia, Roma, etc. Por lo tanto la contabilidad y los profesionales
de la misma, constituyen una muy antigua ciencia y profesión respectivamente.
En el año 1983, escribía
(Auditoria ¿Hacia dónde vamos? -Promoventas 1er. Trimestre 1984) “La contabilidad constituye un sistema de
información, cuyo objetivo es no solamente informar de los hechos ocurridos,
sino servir como instrumento imprescindible para prever lo que puede acontecer
en el futuro. Es decir, es una herramienta básica de PLANIFICACIÓN Y CONTROL
PRESUPUESTARIO.
Si tenemos en cuenta esto, no podemos
aislar a la contabilidad en un compartimiento cerrado, del cuál solamente tiene
la llave aquél señor de visera y manguitos blancos o negros, sino todo lo
contrario, y es así que LA CONTABILIDAD se encuentra encuadrada dentro de las
Ciencias Sociales, que son aquellas que estudian al hombre como ser social y
las manifestaciones que son consecuencia de su actuación como tal, en los
aspectos político, económico, jurídico y social”
Y seguía más adelante: “La
Contabilidad es un elemento del Sistema de Información de cualquier
organización, que proporciona datos sobre su patrimonio y la evolución del
mismo, destinado a facilitar las decisiones de sus administradores y de los
terceros que interactúan en él en cuánto se refiere a su relación o potencial
con el mismo”.
Y después de hablar de
auditoria durante varias páginas, ya que ese era el verdadero objetivo del
artículo, llegaba a las conclusiones y propuestas, algunas de las cuáles
quisiera volver a citar, y que eran:
“Conclusiones:
(.....)
La auditoria es
imprescindible en una economía moderna y transparente.
Es necesario aprender
contabilidad, conocer su utilidad, y darle la importancia que realmente tiene.
(.....)
“Propuestas:
La existencia de un marco
jurídico adecuado al tiempo que vivimos conllevando la sanción de nuevas como
ser:
Ley de Sociedades
Ley de Quiebras y
Suspensiones
Ley de Medios de pago
La primera y tercera se aprobaron
posteriormente, como es el caso de la legislación mercantil en el año 1989,
pero la ley de quiebras y suspensiones de pagos, la seguimos esperando 20 años
después de la mencionada publicación.
Una carrera universitaria nueva, que
provea a la sociedad de profesionales preparados, totalmente distinta las
existentes en contenido y en título. Por ejemplo: la de Contador”.
Tengo que recordar aquí, que
el Contador es un profesional histórico, y que en muchas crónicas de la edad
media y contemporánea ha existido en España, además de ser un título que se
mantiene aún en el siglo XX, y en el XXI en todos los países americanos, por lo
que no estaba inventando nada cuándo hace 20 años proponía algo que ya había
existido y sigue existiendo.
Y aquí también quiero recoger un
párrafo de la conferencia pronunciada por el Prf. Gerhard G. Mueller, con
motivo del 175 aniversario de la Escuela de Comercio de Bilbao, el 17 de
noviembre de 1993 que decía:
“Mi cuarta proposición se refiere a la
evolución del conocimiento contable desde un puro juicio a una sofisticada
teoría. (....)
(...) Cuándo la contabilidad se consideró
como una disciplina académica, se dio a entender que la temprana contabilidad
de doble entrada era una habilidad adquirida por un proceso de experiencia
práctica y tutorial, a menudo a través de convenios de aprendizaje autoritarios
y extensos. Hoy, este campo tiene entero reconocimiento como disciplina
universitaria. Existen programas de contabilidad organizados en instituciones
de enseñanza superior a lo largo de todo el mundo, y la investigación contable
está tan estructurada y es tan robusta como en cualquier otro campo de las
ciencias sociales. Anteriormente se podía aprender mediante la observación y la
réplica. Hoy en día se aprende mediante el análisis y la abstracción.
Actualmente existe un cuerpo común de conocimiento en contabilidad, y se ha
convertido en la cota de aprendizaje de los nuevos estudiantes de la
disciplina”
Se comenzó en su momento con
una simple teneduría de libros, basado en el sistema de la partida doble (doble
entrada) y hoy estamos ante una contabilidad sofisticada dirigida a la información
a terceros, pero sobre todo a la información de gestión de las organizaciones,
sea cual sea su tipo.
Por
ello, debemos trabajar y tratar de que la “creatividad contable” se encauce
hacia la correcta interpretación y aplicación de las leyes y las normas de
contabilidad, y no hacia el provecho y la manipulación de unos pocos.
La
contabilidad ya no es, ni debe ser, aquél mal necesario dentro de las empresas,
sino que tiene que ser aquél sistema dinámico de información para tomar mejores
decisiones por parte de la gerencia de esas empresas.
Acudiendo de nuevo a las
citas, no me resisto a incluir otra, (incorporada en la conferencia del Prof.
Mueller) en este caso de Peter Drucker, considerado como el padre del
Management Moderno, que decía en 1992:
“(...)
para la contabilidad operativa el dinero es simplemente una notación, y el
lenguaje con el cuál se expresan los hechos no monetarios. Verdaderamente la
contabilidad está siendo sacudida en sus raíces más profundas por los
movimientos de reforma que la trasladan desde una perspectiva financiera a una
operativa.
Existe una nueva
contabilidad “transaccional” que tiende
a relacionar las operaciones con sus resultados esperados. Hay intentos de
cambiar la valoración de activos del coste histórico a la estimación de sus
rentabilidades futuras esperadas. La contabilidad se ha convertido en el área
intelectual más desafiante en el campo de la gerencia, y la más turbulenta.”
Ahora mismo tenemos encima
de la mesa LA REFORMA CONTABLE, que conllevará en el futuro una mayor
homogeneidad en las normas contables.
También tenemos ya en vigor
la que en su momento se denominó “Contabilidad Verde”, a través de la
Resolución del ICAC del 25 de marzo de
2002, sobre Reconocimiento, valoración e información de aspectos medioambientales
en las Cuentas Anuales, de la cuál ya había un antecedente en nuestro país,
como era la ley 54/1997 de Regulación del Sector Eléctrico, así como el Real
Decreto 437/1998.
Propuestas:
a. Consideración de la contabilidad como una ciencia
necesaria para una adecuada gestión de cualquier organización.
b. Desterrar los conceptos obsoletos de la técnica y la
teneduría de libros por parte de, todavía, muchos profesionales, que se
denominan contables.
c. Creación y Fomento
de estudios específicos de Contabilidad y Dirección de Empresas.
d. Aplicación con rigor profesional de las normas y
principios de contabilidad generalmente aceptados, evitando caer en la
tentación del concepto “fiscalista-tributario” de la contabilidad.
José Manuel Canedo/Junio 2003
Organizaciones /
Instituciones mencionados:
Asociación Europea de
Contabilidad
Federación Internacional de
Contables (I.F.A.C.)
Comité de Normas Contables
Internacionales (I.A.S.C.)
Grupo de Trabajo
Intergubernamental de Expertos sobre Normas Internacionales (I.S.A.R.), de las
Naciones Unidas.
American Institute of
Certified Public Accountants A.I.C.P.A. de Estados Unidos
Comisión del Cambio en la
Educación Contable en Estados Unidos (A.E.C.C.)
Congreso Quinquenal
Internacional de Contables